Por Lentesónica – Las insistentes declaraciones del presidente Donald Trump sobre su interés en Groenlandia no son ajenas a la historia estadounidense. Antes que Trump, Estados Unidos ha tenido en la mira a la región danesa de forma intermitente, durante más de un siglo. Documentos y antecedentes históricos muestran que distintas administraciones estadounidenses han considerado la isla como un activo estratégico, aunque ninguna iniciativa ha prosperado.
Finales del siglo XIX: Expansión ártica en evaluación
Tras concretarse la compra de Alaska, el gobierno estadounidense analizó escenarios para ampliar su presencia en el Ártico. En ese contexto, funcionarios del Departamento de Estado estudiaron el potencial de Groenlandia, señalando tanto su ubicación como la disponibilidad de recursos naturales. Las discusiones no pasaron de una fase exploratoria debido a la falta de consenso político interno.
1910: Iniciativa diplomática descartada
A comienzos del siglo XX, durante la administración de William Howard Taft, se exploró una alternativa diplomática que incluía el traspaso de Groenlandia a soberanía estadounidense como parte de un acuerdo territorial más amplio. La propuesta no contó con la aceptación del gobierno danés y fue abandonada sin mayores consecuencias.
Posguerra y Guerra Fría temprana: una propuesta económica directa
El interés reapareció tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la posición estratégica de Groenlandia cobró mayor relevancia militar. En 1946, el gobierno del presidente Harry Truman planteó a Dinamarca la posibilidad de una venta directa, con una oferta de 100 millones de dólares en oro. La iniciativa se apoyaba en la experiencia bélica reciente, en la que instalaciones construidas por Estados Unidos en la isla desempeñaron un papel logístico clave para operaciones aéreas hacia Europa.