¿Estamos viviendo la edad dorada de las series latinas?

Los Espookys, HBO

Durante años, producciones latinoamericanas de cine y televisión fueron encasilladas en fórmulas previsibles: telenovelas extensas, narcoseries o dramas familiares. Ese panorama ha cambiado de forma contundente. En los últimos años, las series latinas han entrado en una etapa de madurez creativa que se refleja tanto en la ambición narrativa como en la diversidad de géneros, plataformas y miradas. Hoy, el mejor contenido en español no se concentra en un solo servicio de streaming, sino que se dispersa entre Netflix, Amazon Prime Video, Max (HBO), Apple TV+ y otras plataformas que han apostado por historias con identidad propia y vocación global.

No es una exageración descabellada afirmar que estamos viviendo una edad dorada de las series latinas, aunque con matices importantes. No es una edad dorada idéntica a la de las series estadounidenses de los 2000; es otra cosa, con sus propias reglas, tensiones y límites.

Nunca antes las series latinas habían mostrado una combinación tan consistente de ambición estética, diversidad temática y circulación global. Hoy vemos ciencia ficción (El Eternauta), sátira política (El Presidente), comedia autoral (Los Espookys), thriller histórico (Las Azules), drama social (42 días en la oscuridad), documental político (Pan y Circo) y comedia negra (El encargado). Eso no es casual, es el síntoma de una industria que dejó de producir solo para el mercado local y empezó a pensarse como productora de relatos universales desde lo local.

El streaming rompió el monopolio de las grandes televisoras y permitió formatos más cortos, narrativas cerradas y apuestas autorales en las que la visión creativa de sus autores pesa más que la fórmula industrial. Muchos creadores latinos hoy trabajan con márgenes de libertad que antes no existían. No necesitan 120 capítulos ni fórmulas de rating diario, pueden construir historias más densas, políticas o incómodas.

Durante décadas, las series en español eran leídas como “contenidos regionales”. Hoy, títulos latinos compiten en festivales, rankings y conversaciones globales sin necesidad de traducción cultural. La crítica ya no celebra solo el exotismo, sino la escritura, la dirección, la actuación y el riesgo y ello marca un cambio estructural.

A diferencia del boom del cine latino de los 90, esta etapa no responde a una sola estética ni a un solo discurso. Conviven miradas feministas, populares, políticas, irónicas y experimentales. No hay un “modelo latino” dominante, y eso indica vitalidad.

Pero aquí enfrentamos uno de los matices a los que hemos hecho referencia al comienzo de esta nota, no todas las series buenas sobreviven. Muchas son canceladas prematuramente, dependen de algoritmos complejos e inaccesibles o quedan atrapadas en lógicas de mercado global que favorecen la repetición. Además, la concentración de plataformas también impone límites: la diversidad existe, pero es frágil.

Entonces, nos replanteamos la pregunta que da título a nuestro artículo: ¿edad dorada o burbuja?

Definitivamente estamos en una edad dorada creativa, pero todavía no en una edad dorada industrial sostenible. Hay talento, hay riesgo y hay obras memorables. Lo que aún está en juego es si este momento se consolidará como un sistema duradero o quedará como un pico brillante, pero breve. Por lo pronto, las series latinas ya aprendieron a volar alto, ahora falta ver si el sistema les permitirá seguir en el aire.

Lentesónica te sugiere las siguientes series latinas:

Amazon Prime Video
El Presidente
Noticia de un secuestro
Pan y Circo

Apple TV+
Las Azules

Max (HBO)
Los Espookys
VGLY
El jardín de bronce

Netflix
El Eternauta
Las chicas muertas
Griselda
42 días en la oscuridad
El mejor infarto de mi vida
El dentista
Club de Cuervos

Star+ / Disney+
Santa Evita
El encargado

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