Por Lentesónica – En un contexto global marcado por el sedentarismo, un nuevo estudio internacional ha reforzado un mensaje clave para la salud pública: incluso pequeñas dosis de actividad física diaria pueden tener un impacto significativo en la longevidad. Investigadores analizaron los hábitos de movimiento de más de 130,000 adultos durante varios años y concluyeron que caminar a paso rápido apenas cinco minutos al día se asocia con una reducción aproximada del 10 % en el riesgo de muerte por cualquier causa.
El estudio se centró especialmente en personas con estilos de vida sedentarios, quienes obtuvieron los mayores beneficios al incorporar breves periodos de actividad física a su rutina. Además, los datos revelaron que reducir al menos 30 minutos diarios de tiempo sentado también disminuye el riesgo de mortalidad, incluso si no se realiza ejercicio estructurado.
Especialistas en salud cardiovascular explican que el movimiento frecuente mejora la circulación, regula los niveles de azúcar en la sangre y reduce la inflamación crónica, uno de los factores asociados a enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión y los padecimientos cardíacos. A nivel mental, la actividad física breve pero constante también se vincula con menores niveles de ansiedad y depresión.
Los autores del estudio subrayan que el hallazgo es especialmente relevante para poblaciones envejecientes o personas que trabajan largas jornadas frente a pantallas. “No se trata de ir al gimnasio todos los días, sino de romper con la inactividad prolongada”, señalan.
Desde una perspectiva de política pública, los expertos recomiendan promover entornos urbanos que faciliten el movimiento cotidiano, como aceras seguras, parques accesibles y pausas activas en los espacios laborales. El mensaje final es claro: moverse un poco, todos los días, puede marcar la diferencia entre una vida más corta y una más saludable.