Por Lentesónica – La transformación digital del hogar tiene un nuevo epicentro: la cocina. En los últimos años, la industria de electrodomésticos ha acelerado el desarrollo de equipos inteligentes que integran conectividad, sensores avanzados y automatización, marcando así un cambio significativo en la forma en que se preparan alimentos en casa.
Air fryers inteligentes, hornos eléctricos con control remoto y ollas multifuncionales programables dominan un mercado que ya no se enfoca únicamente en potencia o diseño, sino en optimización energética y precisión tecnológica. Los modelos más recientes incorporan sensores de temperatura internos, algoritmos de cocción y aplicaciones móviles que permiten monitorear procesos en tiempo real, ajustar parámetros a distancia y almacenar recetas personalizadas.
Este avance cobra especial relevancia en países donde el costo de la electricidad encarece constantemente. Según especialistas en consumo energético, estos equipos —al operar en ciclos más cortos y con menor dispersión de calor— pueden representar un ahorro significativo frente a estufas tradicionales. Aunque su precio inicial es más alto, el argumento tecnológico apunta a eficiencia, control y reducción de desperdicios.
La cocina inteligente deja de ser una curiosidad y se posiciona como una extensión del hogar conectado, donde la tecnología no reemplaza al usuario, sino que le devuelve tiempo y control.